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Guajira venezolana sumida en una profunda crisis de salud y desnutrición infantil

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José David González, defensor de los derechos humanos en la Guajira venezolana, compartió a finales del pasado mes de junio un informe que su equipo de trabajo levantó en torno a las condiciones de salud y desnutrición infantil que actualmente imperan en el pueblo Wayú.

Radio Fe y Alegría Noticias presentó un resumen de este trabajo de González en una primera parte referida al tema de la salud de sus habitantes.

La difícil situación del país en materia de salud e insumos se siente con más impacto en la Guajira. Los centros de salud abren sus puertas a medias a pesar de no contar con insumos y pese a que el personal muy poco llega a su lugar de trabajo debido a la falta de transporte y de dinero en efectivo para costear sus pasajes.

Las salas de emergencias colapsan cuando hay fluctuaciones eléctricas ya que esto ocasiona que los hospitales queden totalmente a oscuras y se atienden a los a pacientes en las afueras del centro de salud o muchas veces se le remite hacia otro hospital en Maracaibo o Colombia (a poco menos de 2 horas de viaje del lugar).

Pese a la censura impuesta por la Alcaldía del municipio Guajira y la Secretaría Regional de Salud del estado Zulia, hemos accedido a balances facilitados por los médicos de guardia quienes admiten que en los meses de enero y marzo hubo un repunte de diarrea y fiebre en menores y ancianos alcanzando los 250 casos atendidos en la emergencia de los Hospitales Paraguaipoa y Sinamaica.

También, se atendieron 410 casos de síndrome viral, 200 de fiebre y 15 de hepatitis, cifras que para las autoridades no generan ningún tipo de alarma.

En general, las condiciones de atención sanitaria empeoran sin que haya alguna respuesta de las autoridades. La situación crítica se reproduce en el Hospital I de Sinamaica, donde hay criaderos de zancudos en los pasillos, y por tanto, hay un alto riesgo de que se desencadene un brote de dengue.

Del mismo modo, los otros centros de salud se convirtieron en fachadas vacías donde todos los insumos que requiere el paciente debe comprarlo en farmacias que expenden los productos en moneda extranjera a precios inaccesibles para la población indígena que busca curarse de sus males en estos centros asistenciales.

Enfermedades y Contextos

Una de las causas de las enfermedades más comunes que registran estos Centros de salud, según el ex-epidemiólogo del municipio, José Fernández, es la pobre calidad del agua que se consume en la Guajira.

Las fuentes principales son pozos artesanales o acueductos ubicados cerca de las viviendas, donde se suele defecar al aire libre.

El consumo de alimentos balanceados también es un factor que incide en una buena salud pero las comunidades indígenas de la localidad a lo mucho consumen dos comidas diarias y muchas veces no contienen proteínas.

Covid-19 y Crisis de Salud

Al ser un hecho la llegada de los primeros casos de Coronavirus en el país, el caos se apoderó de los vecinos de la Guajira, quienes al ver el quebrantado estado de la Salud en la zona pensaron en lo peor, tal como lo confirma Abraham Granda vecino de Paraguaipoa.

“Si el sistema de salud que tenemos no soporta un simple brote de diarrea en 5 niños puedes imaginarte cómo sería con la pandemia”.

Argumentó que el deficiente servicio de salud genera pánico porque los constantes apagones, las falta de insumos y la capacidad médica operativa no cumple con la expectativa de quienes acuden a estos hospitales y más aún las condiciones de bioseguridad para el personal no son suficientes para evitar la propagación del virus.

Transcurridos los días del mes de marzo, sólo pacientes que buscaban colocarse una inyección, medirse la tensión o dar a luz son los que acudían a los hospitales.

El resto de pacientes con otras enfermedades evitó por completo acercarse en busca de atención. Esto como prevención a contagiarse de cualquier virus, ya que los hospitales no son desinfectados ni mucho menos dotados a pesar de la pandemia que ya estaba a pocos kilómetros de la Guajira.

El 27 de mayo, uno de los poblados que mayor frecuentan los habitantes de la Guajira, pasó a una etapa de aislamiento radicalizado por el estado Venezolano. El Hospital Binacional de Paraguaipoa quedó en medio de ese control sanitario ya que según las autoridades de salud, una enfermera dio positivo de Covid-19.

Sin precisar detalles sobre el hecho se restringió por completo el acceso al hospital quedando a la deriva cualquier caso de emergencia que se registre en la localidad.

Siete días después, sin aun confirmar si el caso del hospital fuese un hecho, se anunció por parte de un órgano del estado que se creó en medio de la pandemia que este único centro de salud pasaría a ser un ‘Hospital Centinela’.

Según el gobierno de Nicolás Maduro estos hospitales serían los centros que atienden a pacientes con Covid-19 y que cuentan con todos los insumos necesarios para tal fin.

Pero esta versión los vecinos del poblado la desmintieron, quienes el lunes 8 de junio salieron a las calles a exigirle al gobierno que no tome el hospital debido a que no cuenta con las mínimas condiciones y que de activarse para este tipo de servicios podría generar un brote de contagios en los vecinos ya que los controles de seguridad e higiene no se prestan.

Pero ante tal exigencia de los pobladores se mantuvo firme la decisión y se le apertura como Hospital Centinela sin recibir ningún tipo de dotación ni muchos menos materiales de bioseguridad para el personal médico y pacientes.

Tras esta decisión queda a disposición de la población un Centro de Diagnóstico Integral (CDI), espacio que presta servicios hospitalarios y que es atendido por médicos Cubanos y Venezolanos, que aseguran que es mucho aun peor en condiciones que el Hospital ya que por un problema de cableados que presenta muy pocas veces mantiene fluido eléctrico.

No cuenta con insumos ni camillas para albergar a pacientes que requieren hospitalización, a poco menos de 30 kilómetros de distancia otros dos centros de salud están disponibles.

Hospital I Sinamaica y CDI Karouya ambos a puntos de ser clausurados por el alto índice de insalubridad que fue reconocido por las mismas autoridades sanitarias tras una visita realizada en abril de este año en medio de la emergencia por el Covid-19, quienes buscaban activarlos para ser centros médicos de recepción para los migrantes que retornan al país a través de la frontera de Paraguachón.

Actualmente en medio de la alarma nacional por la pandemia en el municipio se activaron dos transportes para el personal médico quienes aseguran que muchas veces no le es suficiente porque hay preferencias a funcionarios del gobierno en vez del personal de salud.

En materia de traslados de pacientes sólo hay dos ambulancias para todo el municipio y la capacidad de respuesta ante un colapso en muy mínima ya que no hay equipos de atención para la pandemia solo se cuenta con mínimos insumos como inyectadoras, gasas, y alcohol que muy pocos son utilizados en pacientes regulares porque el personal médico asegura que es para estricta emergencia.


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Fe y Alegría Noticias

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