Gratitud y apoyo para Eleuterio Cueva
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Gratitud y apoyo para Eleuterio Cueva

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Una noche de hermandad y unidad fue la que se vivió, el jueves, en la Basílica, horas después de oficializarse la salida del padre Eleuterio Cueva del templo. La misa de 6:00 pm, terminó y los más de 200 miembros de grupos de apostolado que se reunieron en la plazoleta irrumpieron en la iglesia con pancartas, aplausos y vítores al sacerdote, al amigo.

Cartulinas de varios colores, con mensajes como “Solidaridad y respeto para Eleuterio”, “Basílica con Eleuterio” y hasta “Navidad con Eleuterio”, tomaron la nave central del templo. Era ese el sentir de quienes hacen vida en la parroquia. Decían estar de acuerdo con los cambios “sin atropellos” en la Iglesia. La noticia, que hasta las 7:00 pm se sabía era que Cueva debía entregar la parroquia la semana entrante y eso era “un balde de agua fría” para quienes le conocen y quieren. “Merece una despedida por todo lo alto”, decía un servidor de María. Una mujer, del área de mantenimiento, señalaba con los ojos aguarapados: “Debe salir por la puerta grande… Dios lo permitirá”.

Su compañera Zenaida Sánchez expresó:  “Tengo 24 años trabajando en la Basílica y digo con propiedad que el que echó pa’ lante el templo se llama Eleuterio Cueva.  Ha logrado que el pueblo venga  a las fiestas de la Virgen, a sus procesiones y actos.   Aquí hay un comedor para abuelitos y se entregan medicinas, gracias a su gestión. Eleuterio me ayudó hace dos años cuando  tuve   hospitalizada  a mi hija Nairuma, se lo agradeceré siempre”..

  Con ganas de subir el ánimo y alejar el descontento, Marisela Rincón, ministra del altar, invitaba,  a través del micrófono,  a aplaudir y a cantar: “A que tú no sabes lo que en la Iglesia pasó, lo que en la Iglesia pasó”, bailaba y hablaba del Espíritu Santo. Sus palabras ahuyentaron, en minutos, la tristeza y las lágrimas. Junto a Wendy Pérez, presidenta del Comité de Damas; Argenis Vilchez, ministro del altar, y el servidor de María, Yerwin Hernández, Rincón  pidió rezar, juntos, el Padrenuestro, para dar paso a la lectura del comunicado del arzobispo Ubaldo Santana. En silencio lo escucharon y en las naves los presentes se preguntaban ¿hasta cuándo estará el padre?, ¿se va en diciembre?

Pérez tomó el micrófono y soltó: El padre estará en la Basílica hasta el 6 de enero, día del Divino Niño”.

No hubo aplausos, pero sí una suerte de ‘alivio’. Ya no era el cercano martes. Habrá, como decía la pancarta, “Navidad con Eleuterio” y más tiempo para acompañarlo en la entrega del templo.

“Muchachos, a organizarnos para los homenajes”, dijo cerca del piano que apoya al coro parroquial, un servidor de María.

 “Soy ministro del altar y sé cómo ha crecido en número, madurez y espiritualidad esta parroquia gracias al trabajo del padre Eleuterio.  Ha sido un pastor gerente, sus obras son tangibles.    Comprendemos que debe haber cambios, pero sin traumas. Hay madurez, somos profesionales y hemos sido formados por él. Todo cambio, toda acción debe girar en torno de la inteligencia emocional” aconsejaba Argenis Vílchez.

A su lado, su esposa, Belia Antúnez, dijo que no podía dejar de sentirse “deprimida” por la partida de Cueva. “El padre Eleuterio cumplió con su trabajo de manera intachable. Dejará honda huella en la parroquia, ha sido un tremendo gerente en la Basílica. Se trazó metas y las cumplió. Mi familia y yo le agradecemos y recordaremos siempre por cada aprendizaje. Dio 15 años de su vida a este templo y a nosotros, en una gestión transparente, en un trabajo que genera confianza. A donde vaya, le deseamos éxito y sabemos que lo tendrá. Lo acompañaremos. Me siento un poco deprimida por esta noticia, pero la Virgen de Chiquinqurá  me dará fortaleza porque sé que Dios le tiene preparadas grandes cosas”.

Al rector y amigo

Ana Fernández, Comité de Damas

“Nos duele mucho su partida. No queríamos que se fuera bruscamente, porque él merece que se le haga una despedida digna, emotiva,  y salga por la puerta grande de la Basílica. Hubiésemos querido que se quedara hasta el 15 de febrero, pero Dios seguro tiene muchas cosas buenas en su camino. Un párroco como él, administrador, gerente y amigo será difícil conseguir. Le agradecemos su apoyo y dedicación”.

 

Anita Villalobos, Coro parroquia

“No estamos en contra del cambio, estamos conscientes de que lleva tiempo aquí y su misión ha sido exitosa. Las  obras sociales hablan de su gestión que ha dado frutos al interior y exterior del templo. Por ejemplo, está el comedor, donde son atendidos una treintena de abuelitos, las actividades de Navidad, visitas a los enfermos en los hospitales y casas. Yo dirijo el coro parroquial San Juan de Dios, que él creó y del que está pendiente. El padre cumplió con la parroquia y la ciudad.

 

Elio Rincón, Pastoral Comunicación

“El párroco  se entregó en cuerpo  y alma a su trabajo en la Basílica. Cumplió su lema ‘Servirle a la Iglesia como Ella merece ser servida’. Aceptamos el cambio, porque como Iglesia somos obedientes, pero queremos que nos permitan despedirlo como merece, que quienes deseen homenajearlo, vengan.  Él ha mostrado gratitud y merece que le muestren gratitud. Ha sido un sacerdote ejemplar, correcto. Se ganó el corazón de quienes trabajamos con él, por su don de gente, ser caritativo y solidario”.

 

Johanna Paz, Grupo Santa Eduviges

“Trabajar con el  padre  ha sido espectacular. Es un ser   que se entrega a la gente y es muy humilde. Las obras de la parroquia hablan de misericordia y de eso ha enseñado. Trabajo con él desde hace 9 años y sé que está pendiente de que se planifique, ejecute y controle para que todo se cumpla al 100%. Es, para mí, el mejor administrador que llegó a la Basílica. Él dio 15 años de su vida a la Basílica, a la Virgen y, aunque lo extrañaremos, tenemos que despedirlo como  el mejor párroco que pasó por este templo”.

 

Wendy Pérez, Coordinadora general de la parroquia

“El párroco  ha sido un guía espiritual de todos aquí en la Basílica. No  merece la ingratitud. Se ha consumido en su trabajo e hizo crecer la parroquia. Han sido 15 años de entrega, solidaridad,   cercanía, amor a Dios y fervor mariano. Es un trabajador incansable. La Basílica no era la cuarta parte de lo que hoy es y todo se debe a su labor, a un trabajo coordinado. Su trabajo es encomiable. Queremos que tenga tiempo para despedirse, queremos tiempo para acompañarlo. La parroquia le  agradece su trabajo”.

 

Yerwin Hernández, Servidor de María

”Aquí hay una parroquia agradecida con el padre Eleuterio y respeto hacia nuestros pastores, Ubaldo Santana y Ángel Caraballo. Debemos dar gracias a Dios por el paso de Eleuterio Cueva  en estos 15 años de respeto, formación, amistad y fervor mariano. No deseamos que se vaya en diciembre, queremos decirle adiós con   alegría y mucha oración. Saldrá por la puerta grande de este gran templo. Ha sido un párroco fiel que ha cuidado con celo a su feligresía y a nuestra Patrona, la Virgen del Rosario de Chiquinquirá”.

 

Marisela Rincón, Ministra del altar

“Mi vida ha estado desde siempre a la Basílica y me consta que el padre  Eleuterio Cueva llevó su trabajo a lo grande. Para mí, es un  padre, hermano, amigo, confidente. Sabe ser amigo. No era justo que se fuera tan rápido, habían dicho que se iba la semana próxima. Dios no podía permitir eso. Debe haber alegría en este paso y deseos de éxito para el párroco en sus nuevas misiones. Le estaremos agradecidos siempre y sabe que contará con todos nosotros”. 

 

Eddy Peña, Grupo Ars

“Con Cueva hemos trabajado mucho y él  ha apoyado a   los movimientos de apostolado. Predica con el ejemplo los consejos del papa Francisco. Nos ha hablado de los cambios en la Iglesia y nos preparó para cuando llegara este momento. Somos obedientes. Su huella será imborrable. Ha puesto el templo como un palacio para la Reina Chiquinquirá. Toca mantener ese brillo. Al que venga como rector le pedimos que no deje enfriar esta parroquia ni sus obras, que venga con energía, amor y capacidad de entrega”.

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