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Misterio y “delicadas” sospechas envuelven asesinato de la jubilada de PDVSA: Crimen en Okinawa

Misterio y “delicadas” sospechas envuelven asesinato de la jubilada de PDVSA: Crimen en Okinawa
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En la gráfica Estela Larreal y la casa donde fue asesinada

Estela Marina Larreal Parra (74), fue una secretaría líder cuando estuvo en las filas de PDVSA. Tras 30 años de servicio dejó huellas en esa industria. Allí es recordada como una mujer emprendedora que se paseó como directiva de distintas federaciones y asociaciones de secretarias hasta nivel mundial. Hoy volvió a reunir a decenas de personas pero lamentablemente en su funeral. El 31 de diciembre fue brutalmente asesinada a golpes en la casa que durante los últimos trece años ocupó, un lugar bucólico en el conjunto residencial campestre Okinawa, ubicado en la vía que conduce del sector Los Dulces hacia el kilómetro 19 de la vía hacia Perijá.

El crimen tiene matices de misterio y los investigadores de la policía científica sospechan de propios y extraños. “El homicidio parece atípico; manejamos varias hipótesis. Investigaremos su entorno de amistades y familiar. No descartaremos a nadie… ni a uno de sus hijos con quien residía”, reveló un funcionario vinculado a las investigaciones.

El pasado 31 de diciembre a las diez de la mañana el cuerpo sin vida de Estela Larreal fue encontrado por su hijo Marcial González a unos 20 metros de su casa; en una zona enmontada. Cerca del cadáver estaba su teléfono celular y las sandalias que llevaba puesta esa mañana. Según información aportada por Oscar González, otro de los hijos de esta dama. Marcial le informó que se había levantado como a las 9:30 la mañana y notó inmediatamente la ausencia de su madre. “Primero la buscó cerca de la casa y al no hallarla fue hasta la garita de vigilancia a ver si la habían visto salir. Al enterarse de que no se había marchado la comenzaron a buscar y la encontraron tirada entre maleza boca arriba y con un golpe en la cabeza”, comentó Oscar González sobre lo que su hermano le había explicado.

Desde ese momento el lugar se llenó de parientes, vecinos y especulaciones. La primera versión que surgió entre los dolientes es que dos presuntos delincuentes, a quien ella había contribuido a que fuesen arrestados al encontrarlos robando en ese lugar hace tres meses, pudieran haber sido los autores materiales del homicidio.

Pero para los investigadores salta la duda la forma como estos habrían ejecutado el crimen. Una vecina dijo haber visto a Estela Marina a las ocho de la mañana en su casa, cerca de su auto Chevrolet Aveo. Significa que le quitaron la vida a plena luz del día pues fue encontrada dos horas después. Si se hubiese tratado de una venganza la hubieran matado bajo la complicidad de la oscuridad y dentro de la vivienda. ¿Para qué molestarse los homicidas en sacar el cuerpo sin vida de la casa, saltar una pequeña cerca y dejarlo botado a unos 20 metros?, se preguntan los detectives.

El robo está totalmente descartado simplemente porque no se llevaron absolutamente nada. Esta mañana un equipo de reporteros de NAD acudió a Okinawa para indagar sobre ese extraño asesinato y pudo obtener de una fuente viva detalles de la rutina que mantenía Estela Larrea y su hijo. De la septuagenaria se corroboró lo que ya su hijo Oscar había dicho en la capilla San José donde permanecía el féretro de su madre. “Era muy desprendida…una gloria de mujer, madre, profesional, amiga guerrera”.

Sobre su hermano Oscar se limitó a explicar que era quien vivía con su madre, trabajaba en una granja y tenía una mujer e hija a quien veía con cierta frecuencia. Vecinos de Okinawa ahondaron en detalles y aseguraron que Marcial González era un hombre “grosero” con  su madre. Lo veían salir a pie casi todos los días como a las 6:30 de la mañana con destino a la granja donde trabajaba como obrero y de allí regresaba de 9 a 10 de la noche, generalmente bajo los efectos del alcohol. “Cuando no trabajaba se levantaba muy tarde y el 24 de diciembre fue uno de esos días. Extrañamente el 31 de diciembre sí se paró de la cama temprano”, comentó con aires de sospecha uno de los vecinos.

La mañana del crimen a Estela la vieron con vida por última vez una vecina y el vigilante que cuida esa calle. Este último llegó hasta su casa para preguntar que si su vecino del frente, quien administra el condominio, le había dejado el dinero con ella. Este hombre posteriormente habría sido interrogado por el CICPC.

Por su parte, Marcial dijo que no la había visto luego de levantarse como a las 9:30 de la mañana. Aseguró que no escuchó ruido alguno. En la casa no se observaron signos de violencia por lo que el CICPC presume la jubilada de Pdvsa conocía bien a su homicida. Creen que la asesinaron en el interior de la casa y cargaron con el cadáver para dejarlo abandonado muy cerca.

Todo ese mar de dudas están siendo aclaradas por la División de Homicidios del CICPC-Zulia. Creen estar encaminados en buena dirección y prometieron que en las próximas horas tendrán el caso esclarecido.

Al pasar esa pequeña cerca , como a 20 metros, fue encontrado el cadáver de Larreal

Oscar González, uno de los hijos de Estela Larreal

Oscar González, uno de los hijos de Estela Larreal

Fotos: Xiomara Solano

Noticia al Día

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