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Niños piden en comercios para poder alimentarse

Niños piden en comercios para poder alimentarse
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María Alejandra González tiene solo 4 años. Todos los días acude, junto a su madre y a su hermano mayor, al Mercado Periférico de La Limpia para buscar algo que comer y además, vender la chicha artesanal que preparan.

En las manos de María había un cambur. Ese era parte de su desayuno. Como ella, existen —según los trabajadores— otros 50 infantes que piden alimentos, en lugar de dinero.

Servino Ortega, vendedor de frutas y verduras, asegura que casi todos los días grupos de niños visitan su local para solicitarle algo de comer.

Pero un cambur vale 500 bolívares y es difícil darle alguna fruta a cada niño, todos los días, hasta tres veces al día”, expresa.

Las ventas de frutas no son los únicos establecimientos visitados. Las panaderías son otros de los sitios frecuentados por los menores, cuyas familias son de escasos recursos económicos.

En una panadería del sector La Victoria una empleada que prefirió no ser identificada manifestó que ha llegado a atender hasta 16 niños por día.

“Hay uno en especial que viene todos los días en la mañana, en la tarde y en la noche”, comenta.

Anteriormente, la trabajadora otorgaba de uno a dos panes a cada pequeño. Pero desde la semana pasada le fue impedido continuar con su labor caritativa.

Por las cámaras de seguridad los jefes se dieron cuenta. El mes pasado me descontaron 80 mil bolívares de mi sueldo por los panes regalados. Si calculamos, 10 panes ya suman mil bolívares y yo gano sueldo mínimo”, lamentó.

En sitios de comida rápida se presenta el mismo panorama.

Aquí vienen casi todos los días unos siete niños. Son los clientes quienes les regalan algunas piezas de tequeños, pastelitos o empanadas”, dijo un vendedor de la cadena Rikoson.

Ángel Áñez, quien trabaja en esta venta de pastelitos, agregó que cuentan con un recipiente para colectar las propinas de sus compradores y que, algunas ocasiones, han recurrido a él para retirar algo de dinero y entregarlo a los niños. Señala que desde que fue inaugurada esta sucursal, en mayo del año pasado, ha recibido la visita de los menores. “Pero en estos primeros meses del año la presencia ha sido mayor”.

Expertos opinan

La socióloga Catalina Labarca expresa que la crisis económica ha influido. “Es un fenómeno que se ha visto más los últimos dos años”, dice.

Para Labarca, el alza de los precios en el mercado ha golpeado a todos los sectores y clases sociales. Pero son los niños los más vulnerables por ser los más desvalidos de la sociedad. “Todo mundo se siente ahora en estado de minusvalía por no poder comprar; más aún la clase media, los trabajadores”, agrega.

Ante esta situación no muchos desean compartir lo poco que tienen. “Si un niño pide comida evidentemente es por hambre y porque sabe que podrá tener una repuesta más directa por parte del otro y porque con dinero sería difícil que compre algo”, dice. Añade que en Venezuela, pese a todo, aún existe la solidaridad social.

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