“David era el hijo predilecto de Gladys… ella luchó mucho para mantenerlo”: Marido de mujer asesinada por su hijo en La Polar
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“David era el hijo predilecto de Gladys… ella luchó mucho para mantenerlo”: Marido de mujer asesinada por su hijo en La Polar

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Tulio Paredes, marido de Gladys. Fue quien encontró el cadáver

Un silencio y sentimientos encontrados se notaban hoy en el acto de velación de Gladys María Sarmiento Paredes (59). Aún les cuesta creer a sus parientes como David Antonio Durán Sarmiento, su hijo mayor, por quien ella tenía predilección, la había asesinado de forma brutal, el pasado domingo mientras la dama se duchaba.

Tulio Paredes, marido de esta ama de casa desde hace 33 años, hizo una especie de sinopsis de lo que fue la vida de Deivi con él y su madre desde que tenía seis años de edad. “Mi mujer es natural de Colombia y allá luchó mucho para tener y mantener a su hijo. Ella trabajó como doméstica para poder tener un parto en una clínica. Luego continuó esa labor y si no le aceptaban a David, no iba a trabajar. Cuando llegó a Venezuela la conocí. Ya Deivi tenía seis años y tuve tres hijos con Gladys. Pero para ella Deivi siempre fue su hijo predilecto. Era enfermizo. Sufría de asma y luchamos para curarlo. A los catorce años se sanó por tantos remedios que le dimos. Bebió hasta sangre de iguana”. Relató pausadamente Paredes, quien es oriundo de Trujillo.

Describió a su hijastro como un hombre tranquilo, apartado de la violencia, no discutía con nadie. “Nunca tuvo problemas, tomaba poco licor, no era parrandero. Era un hombre normal. Tiene cuatro hijos. El mayor de 15 años lo tuvo con su novia, luego vivió en concubinato con otra mujer y tuvo dos más. El último nació en febrero del año pasado. Fue una relación con una mujer de su misma edad, se llama Rosa Méndez, madre de tres hijos dedicada al hogar, de buena familia. Él (David) vivió con Rosa hasta que tuvo ocho meses y después se desentendió de ella. Decía que el niño no era de él y por ello su madre le recriminaba eso. Nunca aceptó los consejos para que lo reconociera. Llevaba una vida normal y trabajaba como vigilante en una escuela. Sólo desde hace cuatro meses comenzó a actuar de manera extraña. Vecinos comentaban que aseguraba ver cosas, reflejos, que algo a veces le pasaba por un lado. Pensábamos que eso era nuevo pero quien fue su pareja por ocho años nos aseguró que cuando vivió con ella, también le llegó a decir que veía como reflejos de personas y nadie lo sacaba de allí. No aceptaba consejos para que fuera a ver a un médico. Por ello, no hay un informe que diga que sufre de esquizofrenia u otro mal”.

Gladys María Sarmiento

Tulio Paredes comentó que David “fue cayendo en una pobreza personal. No decía nada y pareciera que todo se lo guardaba. El domingo me levante temprano y lo vi. En la casa vivíamos los tres. Salí a que una vecina a buscar un aire acondicionado que reparé para dárselo a David. Todas las cosas eran normales hasta el domingo. Estaba en casa de unos parientes y me llevé al nieto. Había una fiestecita. Gladys no quiso ir porque se sentía descompensada. Tomaba antibióticos por un problema bucal. Ese domingo me cortó el pelo. Se veía feliz. Ella se reía mucho conmigo. Le echaba bromas. Insistí en que me acompañara pero se negó de nuevo. Finalmente me fui con el nieto. En la noche me trajo Libardi, el yerno de mi cuñada. Cuando llegamos a la casa, a las 8:45, vimos a Deivi. Estaba sentado en la acera. Él le dijo a Libardi que se bajara que había matado a una mujer en el baño. Lo tomaron a broma. El yerno de mi cuñada le respondió igualmente en broma…mataste a Gladys. Deivi le respondió que no era Gladys sino otra mujer. Dijo que había intentado detener a siete motorizados policiales que pasaron frente a su casa en la calle 189 del barrio La Polar, para decirles lo que había hecho y no le prestaron atención”.

Continúa relatando Paredes, ya con los ojos a punto de reventar en lágrimas, que había mirado al porche y vio la hamaca vacía. No había luz y a esa hora Gladys ya estaba acostada. Comenzó a preocuparse y a asustarse. La llamaba y no contestaba. Fue al baño donde su hijastro decía haber matado una mujer y estaba cerrado. Fue al patio, revisó las habitaciones y nada. Finalmente decidió abrir el baño. Deivi tenía las llaves y se las dio. Al entrar alumbró con un teléfono celular y vio a su mujer llena de sangre, desnuda, tirada debajo de la ducha. Estaba muerta. No creía lo que sus ojos veían. Gladys tenía heridas en el cuello y golpes en el rostro. En el piso aún estaba el cuchillo con cabo de madera que utilizó su hijo para matarla. También estaba un pantalón y una franela llena d sangre. Deivi se había quitado la ropa. Se lavó la sangre y se cambió. Cuando le preguntaban alarmados y llorosos familiares y vecinos porque había matado a Gladys, insistía que no era Gladys a quien había matado.

La casa se llenó de personas. Todas asombradas. Hasta el padre biológico de Deivi se presentó. Algunos vecinos quisieron linchar al homicida pero Tulio y el padre biológico lo impidieron. Luego se lo entregaron a las autoridades. Detenido en la sede del CICPC en La Cañada de Urdaneta, seguía indiferente, como si no hubiese asesinado a su madre. Hoy iba a ser presentado ante el juez mientras que para mañana se tiene previsto sepultar a Gladys Sarmiento en el cementerio La Chinita.

Fotos: Leonel Sandrea

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