7 de febrero 2013

¿Sexo anal? Te revelamos las ventajas y desventajas de practicarlo con tu pareja

Redacción Informe

En principio es una propuesta que tienden a rechazar casi todas las mujeres. Algunas por el simple hecho de no tolerar que entre algo en un lugar destinado a la salida, mientras otras se niegan por el tabú de creer que se trata de una actividad exclusiva de la homosexualidad masculina y, por tanto, deducen que si su pareja se lo propone es porque tiene algo de perverso o de homosexual; otras ya más informadas en la materia, lo practican sólo por complacer a su pareja. Lo cierto es que el sexo anal heterosexual, aun con su amplio margen de detractores,  parece haberse puesto de moda y cada vez existe un número más extendido de parejas que lo practican.

Use un condón siempre y nunca después de la penetración anal. La manipulación con los dedos en el ano nunca debe ser seguido luego de la manipulación vaginal.

El placer juega un papel determinante en la preferencia entre el hombre y la mujer, si se parte del hecho de que -por lo general- las mujeres asumen el papel pasivo en cuanto a la postura.  En primer lugar, el ano, aun cuando tiene  terminaciones nerviosas que pueden trasmitir sensaciones eróticas, estas sólo se despiertan con las caricias, no con la inserción del pene en el ano; es por ello que la poca presencia de sensaciones eróticas relevantes, el dolor y el aspecto higiénico, son las principales causas de rechazo entre las féminas, quienes ven en el sexo anal como una actividad destinada solo a complacer a su pareja, no por propio gusto.

Sin embargo, claro está, que con la práctica recurrente de este acto, es posible que con el tiempo se acostumbren y terminen aceptándolo con agrado.

Caso distinto sucede con el hombre, a quienes les seduce el aspecto animal de este tipo de encuentro, además de que al ser más cerrado el esfínter anal que la vagina, les proporciona sensaciones más intensas.

¿Qué provecho le saca la mujer? El coito anal no produce las sensaciones eróticas que las mujeres sienten en el vaginal y, por descontado, no lleva a ninguna mujer al orgasmo. El ano está más lejos del clítoris que la vagina y, por tanto, no recibe ninguna clase de estimulación durante el coito anal. Es necesario que el hombre masturbe a la mujer (lo que no siempre es fácil, sobre todo en la posición del misionero) o que ella se lo haga a sí misma (a lo que no siempre se atreve) para llegar al orgasmo, en con base a esto, que no debe extrañar que las mujeres se muestren reticentes a practicar el coito anal. A ellas no les produce gran cosa.

Lo recomendable es usar algún gel a base de agua, que se vende en las farmacias y supermercados, para aliviar la fricción. No se recomiendan las cremas, ya que pueden permitir irritaciones locales o puede comprometer el condón causando que se rompa, apunta el blog curiosidadesjacuma.

Las mujeres que lo practican pueden sacar placer del contacto físico; de la situación que ocasiona: un contacto muy primitivo e instintivo; de proporcionar a su pareja unas sensaciones de ese tipo, de acuerdo a una publicación del portal terra.com.co,

El dolor. Más allá de las creencias y bloqueos psicológicos para aceptarlo, para las mujeres el temor  al dolor es la excusa. Un dolor que es auténtico, nada imaginario, que se debe a la intensa contractura refleja del ano cuando algo intenta abrirlo abruptamente.

Un reflejo fisiológico, destinado a evitar episodios desagradables que no se mencionarán aquí pero que todos los lectores podrán imaginar. Sólo un proceso de habituación al sexo anal permitirá que dicho dolor desaparezca cuando la costumbre permita a la mujer relajar espontáneamente el esfínter anal para dejar entrar al pene.

La higiene. Por otro lado, entre las razones del rechazo, se encuentran las cuestiones higiénicas. A las mujeres les preocupa tanto qué hacer antes de la relación, para que el terreno se encuentre limpio y sin restos de heces, como, también, semen manchar el pene con esos restos después del acto.

Curiosidades. Sodomía es otro nombre para referirse al sexo anal. Actualmente, la práctica habitual del coito anal se encuentra en torno a 10% de la población masculina y femenina. Parece probado que las mujeres urbanas con bajos ingresos suelen tener una experiencia con el coito anal (entre 9% y 38%) superior al de las universitarias (12%), según apunta el portal de terra.com.co.

Un estudio realizado en 2012 en los EEUU  encontró que 47% de las personas disfrutar del sexo anal, y 25% definen como “regular” la práctica.

Tradicionalmente, el sexo anal entre parejas heterosexuales fue una variante de la sexualidad, no siempre bien vista, que contribuía al control de la natalidad. Al principio se utilizaba más como una forma de evitar tener hijos. Y con el tiempo se empleó como una variante más de las prácticas sexuales.

En ocasiones, las medidas preventivas que hay que poner en marcha para ambas situaciones disuaden, por sí solas, a cualquiera.