3 de diciembre 2012

Científicos de la NASA desmienten supuesto apocalipsis maya del 21 de diciembre

La NASA se ha visto obligada a impartir su pedagogía científica para combatir los rumores apocalípticos, cuando faltan menos de 20 días para que, según erróneas interpretaciones del calendario maya, el mundo llegue a su fin.

Científicos de la NASA llevan mucho tiempo intentando aclarar pacientemente que nada sucederá ese día, al menos ningún cataclismo cósmico, como el choque de la tierra con otro planeta, el impacto de un asteroide gigante o una llamarada solar que acabe con la civilización. Pero por increíble que parezca, todavía hay gente que teme que algo tremendo caiga sobre sus cabezas el 21 de diciembre.

La página web de David Morrison, director del Centro Carl Sagan de la NASA, llamada “Ask an Astrobiologist” (Pregunta a un astrobiólogo) y dedicada a combatir los rumores sobre 2012, ha recibido más de 5.000 preguntas sobre este asunto, consultas cada vez más numerosos a medida que se aproxima la fecha “fatídica”.

Morrison ha respondido a 400 de estos correos y hace unos días ofreció junto a otros científicos de la agencia espacial una conferencia de la mano de Google + para tratar de calmar a los más asustados y explicar por qué no hay nada que temer.

Esos miedos se basan en unas malas interpretaciones del calendario maya. El día 21, fecha del solsticio de invierno, termina un ciclo del calendario llamado baktun 13.

Aunque los arqueólogos y expertos coinciden en que los antiguos mayas no se referían a ese día como apocalíptico, los rumores se han extendido con facilidad.

“Esto es solo una fantasía fabricada”, asegura Morrison. Pero con consecuencias en la vida real, según publica la A bc.es en su página web.

“Para muchas personas esto (el fin del mundo en 2012) resulta una broma, otras lo ven como un misterio, pero hay algunas que están verdaderamente preocupadas”.

Los científicos escogieron algunas de las preguntas enviadas a su web para explicar qué es lo que no va a ocurrir. Por ejemplo, según recoge la web Space.com, la astrofísica Lika Guhathakurta aclaró por qué ninguna llamarada solar achicharrará la tierra.

Aunque es cierto que el sol se encuentra actualmente en una fase de gran actividad y las grandes llamaradas solares pueden afectar a los sistemas electrónicos y de comunicaciones, los satélites que estudian el sol nos advertirían con tiempo para que las autoridades pudieran compensar la actividad electromagnética adicional cuando llegara a nuestra atmósfera.

Don Yeomans, científico planetario que rastrea objetos cercanos a la tierra en el laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) asegura que ningún mundo llamado X o Nibiru, cometa o asteroide amenaza con chocar contra nosotros el 21 de diciembre.

“Es una idea de lo más absurda, ya que un planeta que chocara contra el nuestro en tres semanas sería ahora mismo uno de los objetos más brillantes del cielo después del sol. Además, el único asteroide cercano que se espera pasará el 13 de febrero de 2013 y se acercará a 6.378 kilómetros de nosotros. No va a golpearnos”.

Otros rumores como que el campo magnético de la tierra se revertirá o que el planeta va a viajar a casi 30.000 años-luz y caer en el agujero negro del centro de la Vía Láctea, también han sido desmentidos.

La  web de Morrison también ha desmentido un posible complot entre gobiernos y la NASA, “no están ocultando información sobre el fin del mundo”. La respuesta del científico es que ningún gobierno ni organización podría controlar a los millones de científicos independientes en todo el mundo ni a la gente que mira el cielo. “Si algo fuera a chocar contra nosotros, cualquiera podría verlo”.

Los científicos de la NASA advierten de que, lejos de supersticiones absurdas sobre catástrofes cósmicas, la preocupación por el destino de la tierra debería estar centrada en otros problemas, como el cambio climático.

“La mayor amenaza para la tierra en 2012, a finales de este año y en el futuro, es la propia especie humana”, señala con acierto Mitzi Adams, astrónoma solar en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales.